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La ciudad natal de Hugo Chávez se cansó de su revolución

Con las elecciones presidenciales avecinándose, incluso la cuna del chavismo venezolano se ha vuelto contra su sucesor: Nicolás Maduro.

Por Financial Times, editado por María Gabriela Arteaga / Foto: Reuters I Publicado: Jueves 25 de julio de 2024 I 08:30
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Por Joe Daniels
Sabaneta, Venezuela

"¡Cuna de la revolución!", reza un cartel descolorido por el sol que les da la bienvenida a los visitantes de Sabaneta, una ciudad de los llanos venezolanos que fue la ciudad natal de Hugo Chávez.

Sin embargo, a pesar de todos los aduladores monumentos dedicados al fallecido presidente populista, Sabaneta ha empezado a cambiar. Incluso aquí, los venezolanos dicen que su llamada Revolución Bolivariana —que combina una economía dirigida por el Estado con el nacionalismo— se ha convertido en un fracaso.

"El chavismo puede haber nacido aquí, pero también morirá aquí, si es que ya no lo ha hecho", dijo Vicmary Jaimes, una madre de 27 años que vende juguetes en la plaza central. Ella depende de la ayuda alimentaria del Gobierno, pero dice que los suministros "no son aptos para un perro" y que llegan podridos o infestados de gusanos. "Cuando Chávez estaba vivo las cosas estaban bien, pero ahora están desesperadas".

Las adversidades en Venezuela han sido extremas. Desde que Nicolás Maduro sucedió a Chávez en 2013 tras fallecer de cáncer, el país se ha visto asolado por el desastre económico —con una contracción del producto interno bruto (PIB) del 75 por ciento en los ocho años que van hasta 2021—, por la represión política y por el éxodo de millones de personas. La reelección de Maduro en 2018 fue tachada de farsa por el Occidente.

Los venezolanos votarán el 28 de julio —día del cumpleaños de Chávez— en unas elecciones presidenciales detenidamente vigiladas, en las que Maduro, un autoritario que carece del carisma personal de su mentor, va rezagado al menos un 20% en las encuestas.

El principal candidato de la oposición, el diplomático retirado Edmundo González, se está postulando en lugar de María Corina Machado, una vivaz exlegisladora a la que en enero se le prohibió postularse tras ganar unas elecciones primarias en octubre.

Chávez, un exmilitar que lideró un fallido golpe de Estado en 1992, ganó la presidencia en 1998 y, una vez en el cargo, consolidó rápidamente el poder, reescribiendo la Constitución y tomando el control de los tribunales y de las fuerzas armadas. Los elevados precios del petróleo financiaron un cuantioso gasto social, mientras que sus fieles partidarios obtuvieron puestos en Petróleos de Venezuela (Pdvsa), la empresa petrolera estatal, y en otras empresas nacionalizadas. Chávez amplió su influencia sobre los medios de comunicación, relegando las publicaciones independientes a espacios en línea.

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Los problemas actuales

Sabaneta, antes considerada el bastión del chavismo, se enfrenta hoy a problemas típicos de la mayor parte de Venezuela. Las gasolineras cercanas suelen estar desabastecidas, y son frecuentes los cortes de electricidad y de agua que duran horas. La basura, que no se recoge desde hace tres meses, se amontona en las calles.

Humberto Delgado, un exalcalde y activista de la oposición, calcula que 4.000 personas —alrededor del 20% de la población en 2011— han abandonado la ciudad para buscar trabajo en otros lugares.

En una plaza con una estatua del fallecido líder izquierdista con el puño en alto —y con una dedicatoria del Presidente ruso Vladimir Putin—, unos cuantos hombres se pasan entre sí una botella de ron barato.

"Yo era chavista hasta la médula, pero Maduro, ya es hora de que te vayas", dijo Manuel mientras se tomaba un trago. "Nunca he votado en mi vida, pero votaré por González para acabar con esta miseria", afirmó Luis, un trabajador agrícola de 33 años.

Chávez sigue dominando Sabaneta, donde abundan los murales con su imagen. En uno de ellos se le ve con una camiseta de béisbol, bate en mano, en la caja de bateo. En otro aparece adornado con un sombrero de ala ancha que llevan los trabajadores de las plantaciones cercanas. Muchos otros muestran al exparacaidista, conocido por sus ‘"discípulos" como el eterno comandante, con uniforme militar y su característica boina roja. A la casa de una sola planta donde fue criado por su abuela se le convirtió en museo.

Ejemplos del legado de proyectos abandonados de Chávez se encuentran a las afueras de la ciudad, donde se expropió un rancho ganadero para darle paso a una instalación de ingeniería genética bovina que funcionó brevemente pero que ahora está cerrada. Cerca de allí, un enorme complejo azucarero yace vacío, con la maquinaria oxidándose al borde de la carretera.

Pocos observadores esperan que el Consejo Nacional Electoral (CNE) reconozca una victoria de la oposición el domingo.

Rafael Simón Jiménez, un exlegislador y amigo de la infancia de Chávez que una vez formó parte del CNE, dijo que un posible resultado era que Maduro declarara la victoria en medio de acusaciones de fraude, dejando que la disputa se resolviera en los meses previos al inicio del nuevo mandato el 10 de enero.

Maduro recibió una seria advertencia en 2021, cuando el candidato opositor, Freddy Superlano, pareció vencer por un estrecho margen al hermano de Chávez, Argenis, en las elecciones a gobernador en Barinas, el estado que incluye a Sabaneta. El Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela (TSJ), atiborrado de miembros del Gobierno, descalificó retroactivamente su candidatura y declaró las elecciones demasiado reñidas para declarar un ganador, ordenando la repetición de los comicios a principios de 2022.

En lugar de Superlano, Sergio Garrido ganó por un margen más amplio de 44.000 votos contra el candidato del Gobierno, esta vez contra Jorge Arreaza, entonces ministro de Relaciones Exteriores y yerno de Chávez. Garrido afirma que, desde que asumió el cargo, el Gobierno nacional ha retenido fondos de su administración. Pero su consejo para vencer a Maduro es mostrar moderación.

El turismo en Argentina avanza al calor del dólar: visitar Bariloche es más caro que Tokio y Dubái"Es imprescindible que la oposición se ciña a la vía electoral y evite recurrir a la violencia en las calles, como hicimos nosotros", dijo en su despacho en la residencia del gobernador. Garrido añadió que, a menos que la participación de la oposición sea alta, el Gobierno podría declarar una estrecha victoria. "Maduro tiene la maquinaria para movilizar a los votantes".

En las afueras de la ciudad de Barinas, en un puesto de control militar —uno de los innumerables que hay en Venezuela—, un autobús del Gobierno medio lleno de simpatizantes hacía sonar su bocina de camino a un mitin de Maduro. "¡Dale, Nico!", decía una bandera ondeada por uno de los pasajeros. Un conductor que iba en dirección contraria los abucheó.

Antes de la llegada de Maduro a un escenario erigido en un empobrecido barrio de Barinas, Jenny Ramírez, una trabajadora del sector público, dijo que estaba feliz de apoyar al mandatario. "Éste es el estado natal de Chávez y no importa lo que intente la oposición, aquí ganaremos", dijo ella mientras actuaba una cantante de salsa. Horas después, Maduro le dijo a la multitud que la oposición "fascista" quería "desatar una guerra civil".

En Sabaneta, la jubilada Ligia de Romero reconoció que el Gobierno había fallado en su pueblo desde la muerte de Chávez, pero culpó al alcalde local, un miembro del partido socialista gobernante, de no seguir las instrucciones de Maduro.

"Antes de Chávez, los más pobres de este país eran ignorados y llegó él y lo cambió todo", dijo ella, añadiendo que votaría por Maduro en las elecciones del domingo. "Maduro no es el ideal, pero más vale malo conocido que bueno por conocer".

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